La iglesia católica interesada en el medio ambiente

El interés por el cuidado ambiental es un tema nuevo dentro de la sociedad, el primer libro en denunciar los estragos ambientales provocados por el hombre es el libro Primavera Silenciosa, escrita por Rachel Carson y publicada en el año 1962, esta literatura hace énfasis a todos los daños perjudiciales que provocan los pesticidas sobre el ecosistema, luego de una década la ONU organizó una división especial que se dedicó solamente al cuidado de la naturaleza, el cual llevaba por nombre “Plan de las Naciones Unidas por el Medio Ambiente”, así fueron pasando los años y pequeñas organizaciones se crearon para concientizar a la población sobre este gran problema que aqueja a todos.

Sin embargo, tuvo que intervenir la fé católica como voz principal del medio ambiente para que muchos tomaran en cuenta a este tema y se preocupan por ello. El gran Papa Juan Pablo II, fue el primero de su categoría en hacer mención a la obligación que tiene el hombre de contribuir con el medio ambiente, por medio de intensos discursos y escritos que eran enviados alrededor del mundo, también hacía énfasis en la aproximación que debe mantener la iglesia católica ante la crisis ambiental, apuntando todos los hechos ambientales que fueron iniciados en consecuencia de los abusos del hombre, pero apartándose de cualquier régimen panteísta o ecologismo radical.

Esta visión del papa está plasmada dentro del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia que se publicó en el año 2004, en donde se menciona en todo un capítulo la conservación del medio ambiente, sin embargo, este hombre religioso no solo se limitó a emitir palabras pues como primera acción decidió cambiar todo el sistema de gas y eléctrico en el Vaticano, afiliandose a una compañía que asegurara contratar gas completamente ecológico y con baja emisión de CO2.

A pesar de que el hombre se haya concientizado por medio de la intervención del papa Juan Pablo, muchos siglos antes el conocido San Francisco de Asís, entonaba un cántico denominado “el cántico de las criaturas” en donde agradecía al creador por el “Hermano Fuego”, la “Hermana Tierra”, la “Hermana Agua” y todas aquellas criaturas que habitaban al mundo, también mostraba su creencia que todo lo que se había creado era resultado de una magnífica obra divina y que todos los seres tenían lo obligación de tratarse como “hermanos y hermanas”.

Es por ello que no se hace extraño que los franciscanos actuales tengan una fuerte inclinación a la fraternidad con la naturaleza, estos posee una escuela sólida filosófica que tiene vida desde San Buenaventura y que además ha prevalecido hasta la actualidad dentro de varias universidades, además que manejan diversos proyectos relacionados con la creación del planeta, conocidos como “proyectos ecológicos franciscanos” y su central se encuentra en Holanda, estos se dedican a ayudar a las personas que tienen contacto con Dios y con la naturaleza. Así como ellos existen muchas otras organizaciones religiosas que se encuentran de alguna forma preocupados por el medio ambiente, un ejemplo son: los Jesuítas quienes por medio de su revista digital  Ecojesuit recuerdan a sus seguidores a ser amables con el medio ambiente que utilizan para vivir.

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